domingo, 5 de julio de 2009

El apoyo a Zelaya

El golpe de Estado que depuso al presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya lleva doce días. Varios presidentes de Latinoamérica se proclamaron en contra del gobierno de facto y La Organización de Estados Americanos (OEA)lo suspendió para que no pueda ejercer su derecho de participación ya que no lo reconoce como gobierno legítimo.



El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, acusó a los soldados de Honduras de estar “respondiendo a las órdenes de la burguesía que intenta frenar el proceso de cambios en la región”.

Cristina Fernández, en la asamblea extraordinaria de la OEA, recordó las pasadas dictaduras argentinas y explicó que no comparte ideas políticas con Zelaya, pero que su presencia en la asamblea era para “reafirmar la necesidad imperiosa de que se aplique el articulo 21 y que además se realicen todas las acciones diplomáticas tendientes a restituir al gobierno ilegítimamente depuesto, porque va en ello no solamente el respeto a la democracia, sino también la existencia misma de la OEA y la posibilidad de no regresar a un pasado de barbarie”



El gobierno de Ricardo Micheletti, acusó a Nicaragua de estar organizando un ataque a guarniciones hondureñas, a lo que Daniel Ortega contestó que no estaba desplazando tropas ni preparando ningún ataque "lo que se está fraguando es un autoataque para culpar a Nicaragua”.


El presidente de Ecuador, Rafael Correa, por su parte, acusó al gobierno de facto de ser “Elites trogloditas y cavernarias” y se manifestó en repudio de la “brutalidad infame que esta ejerciendo la oligarquía y las Fuerzas Armadas hondureñas que nunca han estado con el pueblo”

Ayer, mientras Zelaya sobrevolaba Tegucigalpa, Cristina Fernández, Rafael Correa, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo y el secretario General de la OEA viajaron rumbo al El Salvador para "agilizar los proceso de aproximación".


NATALIA TORRES

Represión en Honduras


Al menos dos personas murieron y otras más resultaron heridas tras el enfrentamiento entre la policía hondureña y los seguidores de Manuel Zelaya que se habían congregado en el aeropuerto de Toncontin, en Tegucigalpa, para esperar la llegada del presidente depuesto.


Los efectivos policiales lanzaron
gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y se escucharon algunos disparos, luego afirmaron que la represión se desató porque los manifestantes quisieron ingresar a la pista de aterrizaje. El hecho ocurrió en la parte sur del terminal aéreo, donde se esperaba la llegada de Zelaya, quien partió al mediodía de ayer desde Washington rumbo a la capital hondureña, acompañado por el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Miguel d`Escoto. Una vez ahí, no pudo aterrizar porque el Ejército se lo impidió y
tuvo que seguir vuelo hacia El Salvador.


El sábado se había vencido el plazo que la Organización de Estados Americanos (OEA) le había puesto al Gobierno de facto, presidido por Roberto Micheletti, para que volviese el régimen constitucional y
permitiera volver a Zelaya al país para retomar su mandato. Al negarse, la Organización realizó una
Asamblea extraordinaria en la que se aprobó por 33 votos sobre 34 la "suspensión de Honduras del ejercicio de sus derechos de participación en la OEA, de conformidad con el artículo 21", la medida entró en vigencia de inmediato.


El conflicto lleva ya doce días y Micheletti no quiere ceder. El clima en las calles hondureñas es cada vez mas tenso
y de a poco se va incrementando la represión por parte del Estado. Zelaya, en declaraciones a un canal de televisión desde el avión, le había pedido al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez Velásquez, que retenga la represión “El pueblo está en las calles. Retenga a esas tropas, general. Retenga esa masacre”

NATALIA TORRES

Por la union de los pueblos


El presidente de Brasil, Lula da Silva sancionó una ley general de amnistía a los extranjeros que residían en forma ilegal en Brasil, la medida regularizará a aquellos que hayan entrado en forma clandestina al país hasta el 1 de febrero de este año."La migración irregular es una cuestión humanitaria que no puede ser confundida nunca con la criminalidad, nadie deja su tierra natal porque quiere, sino porque lo necesita o cree que puede construir una vida mas digna en otro lugar" explicó da Silva.

“En América Latina no tenemos que tener barreras. Tenemos que unificar la legislación, pues somos un solo pueblo", había afirmado el ministro de Trabajo de Brasil, Carlos Lupi en agosto del año pasado cuando se debatía esta ley, luego agregó “Tenemos cuatro millones de brasileños viviendo fuera y queremos buenas condiciones de vida para ellos. Si queremos eso, tenemos que dar ejemplo”

Esta medida es un paso en la unión de los países latinoamericanos y además, permitirá darle un lugar en el ámbito económico y social al inmigrante para que pueda trabajar de acuerdo a sus habilidades y no sean abusados por salarios míseros, en condiciones deplorables.

NATALIA TORRES

Brasil, el agrobussines, y el cambio en las barreras arancelarias

No es muy sabido por todos que Brasil se posiciona en segundo puesto como exportador mundial de alimentos, detrás de Estados Unidos. Esto es así gracias a la excelente competitividad de su sector agrícola y en particular al hipercapitalizado segmento denominado agrobusiness (enormes unidades productivas que utilizan tecnología de punta).

Sus ventajas competitivas en materia agrícola le otorgan al país una dimensión mundial en el mercado de alimentos, tanto, que de lograr penetrar en otras regiones con sus productos, se vería muy beneficiado. Lo mismo pasaría con otras naciones latinoamericanas.

El problema consiste en que los estados, sobre todo las grandes potencias industriales del G7, no lo permiten por medio del cobro de impuestos. El proteccionismo estrangula a los países más débiles.

Brasil logró invertir la ecuación en julio de 2008 durante las negociaciones en Ginebra de la Ronda Doha de la OMC. La reunión fue considerada un fracaso, pero se llegó allí a un acuerdo con Estados Unidos y la Unión Europea donde los países emergentes se comprometían a bajar los aranceles industriales, y en contrapartida, se abrían los mercados agrícolas del G7, con una disminución de subsidios a la producción incluida.

La cuestión principal es que Brasil obtiene más ganancias que perdidas con este trato, como también algunos países de Latinoamérica, Asia y Africa, que siempre gozaron de ventajas comparativas en lo relativo al agro.

El presidente de Brasil Lula da Silva consideró el acuerdo como un giro histórico en defensa de los países más pobres.

Navarro Adrian

domingo, 28 de junio de 2009

domingo, 21 de junio de 2009

El shock Volcker y la espiral de deuda

En 1979 el presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, tomó la decisión de aumentar la tasa de interés en Estados Unidos, es decir, incrementar el valor del dólar, moneda de alcance mundial ya por aquellas épocas.

El incremento se dio como parte de un proceso previo de reestructuración. Estados Unidos estaba atravesando una situación en la que dejó de ser el hegemón y pasó a ser el señor del mundo. Es importante considerar que los movimientos socialdemócratas emergentes en otros países y la derrota en Vietnam, determinaban un contexto que polarizaba el mundo.

La decisión impactó directamente sobre los países en desarrollo, como los latinoamericanos y algunos africanos. El aumento en la tasa ocasionó el incremento en los intereses que se cobraban por las deudas que habían contraido empresas y Estados de todo el mundo. Se hizo común en la época recurrir a créditos para poder hacer frente a los pagos de préstamos anteriores.


Este fenómeno recibió el nombre de “espiral de la deuda” y provocó que los compromisos monetarios brasileros se duplicaran en seis años. En Argentina, de igual manera, hubo un incremento importante, y también en países de todo el mundo. Una oleada de quiebras se dio incluso dentro del propio Estados Unidos. El impacto fue global.

Una desestabilización económica de éste tipo creo las condiciones óptimas para el desarrollo e inserción de nuevas ideas políticas. Las cosas se hicieron más fáciles para el imperio: la voluntad opositora de los países se hizo más débil y la capacidad negociadora de cada nación perdió considerable peso. La renuncia a la soberanía se tradujo en una deuda grande e impagable.

La marcha sin obstaculos para la economía de libre mercado se iba haciendo triunfal día tras día.





Adrian Navarro

sábado, 20 de junio de 2009

Murió Hortensia Bussi, la viuda de Salvador Allende


Hortensia Bussi, viuda del ex presidente socialista chileno Salvador Allende y figura de la oposición a la dictadura del general Augusto Pinochet, falleció el jueves 18 de junio, a los 94 años.

"Con profundo pesar comunicamos el sensible fallecimiento de nuestra madre, abuela, bisabuela, amiga y compañera Hortensia 'Tencha' Bussi Soto viuda del ex presidente Salvador Allende", informó su familia en un comunicado de prensa.

La muerte de Bussi se produjo por causas naturales, fue tranquila, no sufrió, explicó la doctora Paz Rojas, su médico de cabecera, a medios de prensa. Estaba en compañía de algunos familiares, entre ellos su hija Isabel, diputada del Partido Socialista chileno.
Durante la sentida ceremonia, la Presidenta de Chile Michelle Bachelet destacó las cualidades de la viuda de Allende, asegurando que se encontraba en el lugar "despidiendo a una gran mujer", quien "merece reconocimiento nacional por sus propias cualidades".
Hortensia Bussi había nacido el 22 de julio de 1914 en la ciudad de Valparaíso y era profesora de historia y geografía. Contrajo matrimonio con el médico Salvador Allende, con quien tuvo tres hijas: Carmen Paz, Beatriz (fallecida) e Isabel.

Salvador Allende, el primer marxista en llegar al poder a través de las urnas, alcanzó a estar mil días en el gobierno antes de ser derrocado por el general Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973. En medio del alzamiento militar, que incluyó el bombardeo aéreo del palacio presidencial de La Moneda, Allende se suicidó de un balazo.

En ese momento Hortensia Bussi se encontraba en la residencia oficial de presidentes en la calle Tomás Moro, en un barrio elegante de Santiago en los faldas precordilleranos, que también fue bombardeada por los militares golpistas.


Tras el golpe militar y la instalación de la dictadura, Bussi fue llevada por militares a Valparaíso, donde asistió al funeral secreto de su marido. Luego se exilió junto a su familia en México y se transformó en figura de la oposición a la dictadura de Pinochet, un régimen que dejó 3.000 víctimas mortales.

'Tencha' volvió a Chile en septiembre de 1988, un mes antes de que se realizara el histórico plebiscito que dijo 'No' a la continuidad de Pinochet en el poder y abrió el camino para al retorno de la democracia a partir de 1990.

Fiscina César